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ANA KONJOVIC
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'Puede ser sin título' (Wisława
Szymborska)
Ocurre que estoy sentada bajo un
árbol,
a la orilla del río,
en una mañana soleada.
Es un suceso banal
que no pasará a la historia.
No son batallas ni pactos
cuyas causas se investigan,
ni ningún tiranicidio digno de ser
recordado.
Y sin embargo estoy sentada junto
al río, es un hecho.
Y puesto que estoy aquí,
tengo que haber venido de algún
lado
y antes
haber estado en muchos otros
sitios,
exactamente igual que los
descubridores
antes de subir a cubierta.
El instante más fugaz también tiene
su pasado,
su viernes antes del sábado,
su mayo antes de junio.
Y son tan reales sus horizontes
como los de los prismáticos de los
estrategas.
El árbol es un álamo que hace mucho
echó raíces.
El río es el Raba, que fluye desde
hace siglos.
No fue ayer cuando el sendero
se formó entre los arbustos.
El viento, para disipar las nubes
antes tuvo que traerlas.
Y aunque no sucede nada en los
alrededores,
el mundo no es más pobre en sus
detalles,
ni está peor justificado ni menos
definido
que en la época de las grandes
migraciones.
No sólo a las conjuras acompaña el
silencio.
Ni sólo a los monarcas un séquito
de causas.
Y pueden ser redondos no sólo los
aniversarios,
sino también las piedras solemnes
de la orilla.
Complejo y denso es el bordado de
las circunstancias.
Tejido de hormigas en la hierba.
Hierba cosida a la tierra.
Diseño de olas en el que se enhebra
un tallo.
Por alguna causa yo estoy aquí y
miro.
Sobre mi cabeza una mariposa blanca
aletea en el aire
con unas alas que son solamente
suyas,
y una sombra sobrevuela mis manos,
no otra, no la de cualquiera, sino
su propia sombra.
Ante una visión así, siempre me
abandona la certeza
de que lo importante
es más importante que lo
insignificante.
Del poemario "Fin y principio" (1993),
versión de Gerardo Posada.