miércoles, 13 de febrero de 2013

La pasión y krishnamurti





El miedo acaba con el amor.

El amor no puede ser buscado ni puede ser encontrado. Solo se da cuando nos liberamos del miedo.

Si queremos liberarnos del miedo debemos saber la causa del miedo.

El egoísmo es la raíz del miedo.

Solo sabe amar el que es capaz de morir a sí mismo. Eso es la bondad.

El que llora por sí mismo no puede amar. Llorar porque ha dejado de ser poderoso, quejarse de su suerte, de su entorno. Siempre usted llorando. Si comprende esto, que significa ponerse en contacto directo con ello, de la misma manera que tocaría un árbol, una columna o una mano, entonces verá que el sufrimiento es autocreado; el sufrimiento es creado por el pensamiento, cuando nos pensamos divididos de los demás.

Cuando la mente se ocupa solo de sí misma, de sus propias ambiciones, su codicia, sus temores, sus sentimientos de culpabilidad, su sufrimiento, carece de la capacidad de amar. Hay personas que mantienen aun así relaciones en las que dan y reciben muy poco. Es más fácil sentirse "bondadoso" en este tipo de relaciones que no requieren pasión, que no nos enfrentan a sacrificar el "yo". Pero en ellas siempre echan en falta la pasión, sin saber muy bien de qué hablan. Echan en falta encontrar a un otro bondadoso, un otro que no establezca límites entre sí y el otro, desean obtener esto de su pareja, pero ellos no saben ni quieren darlo. Porque, en realidad, tienen una mente dividida en sí misma: "lo mío" separado de "lo tuyo". Cuando la mente vive dividida solo hay sufrimiento. Siempre hay un sentimiento de pérdida, de neurosis, de falta, de poder obtener algo más, de insatisfacción, de que lo que se tiene no responde a las expectativas.  Una mente que no es bondadosa, que está basada en la división, sufre y es incapaz de amar.

El amor no es placer, nada tienen que ver con él, porque el placer divide, la búsqueda del placer se basa en el miedo, es egoísta y nos separa del otro. En el amor no hay separación, no hay "yo" ni "otro", solo una llama sin humo.

El amor no conlleva un por qué, "Te amo por…". Si tiene una causa ya no es amor. El amor no reside es esperar obtener algo de alguien, sino en darlo.

El amor es morir a sí mismo, sacrificar todo lo que "uno" es, deprenderse de todas las imágenes de deseo que crea el pensamiento, de la dependencia al placer, de la búsqueda. Donde hay búsqueda ya no hay amor.

La vida solo es posible con amor, solo es posible muriendo a cada instante, solo es posible cuando uno elimina todas las dependencias o apegos, a la religión, a la ideología, a la familia, al matrimonio, al grupo de amistades, al entorno… Solo con el abandono total de uno mismo, puede tener lugar el amor. Porque el amor no es uno, ni es el otro. En el amor no hay división.

Pretender obtener algo de una relación, pretender sentirse a salvo en la relación inevitablemente engendra sufrimiento y temor. Esta búsqueda de no sufrimiento es una invitación al sufrimiento. ¿Han hallado ustedes alguna vez seguridad en alguna de sus relaciones? ¿Sí? La mayoría de nosotros deseamos la seguridad de amar y de ser amados, pero ¿existe amor cuando cada uno de nosotros busca su propia seguridad y sigue su propio camino particular? No somos amados porque no sabemos cómo amar.

El amor es con-pasión y tiene su propia inteligencia, que nada tiene que ver con la racional. Solo puede surgir cuando un se despoja del resto de inteligencias. Cuando eliminamos la división. Cuando yo soy uno contigo y con todo. Nadie me hace perder, nadie me resta, nadie me quita, porque yo y tú y todo es lo mismo.

El amor y la muerte marchan juntos. El amor solo puede sentirse cuando se da esta energía de tremenda libertad que representa la muerte, el desapego a todo lo que ha creado la mente, a todos los deseos de nuestro pensamiento.

El amor es pasión. Esa increíble energía es la pasión. Un hombre que desconoce lo que es pasión , jamás conocerá el amor, pero no pasión como lujuria, deseo o placer sino la pasión que conlleva el abandono total de uno mismo.

J. krishnamurti

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