domingo, 15 de marzo de 2015

Las amas de casa hablan de política



Hay escenas cotidianas inéditas que no quieres dejar pasar porque en el telar que vas tejiendo son esa puntada brillante que definitivamente concreta el dibujo.
Era la mesa de un bar de una noche de sábado y un grupo de mujeres que rondaban los sesenta tomaban cervezas y mejillones, a la salida de una reunión por el día de la Mujer. Mujeres de mi pueblo que nunca han tenido voz aunque sí voto y se han dado cuenta de ello. No querían estar en casa con sus maridos. No querían estar en casa viendo una serie, un programa o una película. No querían estar en casa organizando la comida familiar de mañana. No querían estar adormilándose en el sofá obligadas por una pastilla y el rumor de la tele encendida. No querían estar en casa repensando el día lo suficiente para acobardarse de cara al siguiente. Querían estar allí, en aquella mesa de bar, junto a sus compañeras, hablando exclusivamente de política durante toda la noche. Y sus ojos no dejaron de brillar en ningún momento y su voz no dejó de sonar decidida y clara durante más de tres horas. Y no querían irse de allí.
Esas mujeres nunca se han dedicado antes a la política. Son tímidas. Pero cuando hablan, lo cuadran todo. Nos cuadran a todos. Tienen una fuerza impermeable a lo superfluo, a todo lo que les aburre, porque son muchos años ya. Tienen la mirada brillante y sabia y una placidez en la cara que me recuerda a alguna mujer mayor muy querida para mi que siempre tenía las mejillas encendidas y que ya no está. Me imagino ahora que esa mujer podría estar en esa escena también, comiendo bravas y mejillones. Tímida y silenciosa, de repente, llena de coraje, diría sonriendo, casi sin mirar, casi ruborizada:  “¡claro que sí!”. Y ese “claro que sí” sería la fuerza, sería el impulso que sujetara las palabras que denuncian lo que ya no quieren, las palabras que hablan de hacerse presentes, de actuar, de empoderarse. Sería el impulso que nos sujetara a todas.

Por estas y aquellas mujeres fuertes…


1 comentario:

  1. Sí, lo que está sucediendo con esas mujeres en este país ahora mismo es maravilloso. Empoderadas, que más o menos ya atisbaban a estarlo después de su recorrido, pero con círculos políticos que les dan, por fin, voz y no solo voto, como dices.

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